La lectura tiene obligadamente que obedecer a un proceso educativo. Al niño se le enseña en la escuela primaria, como principio, a decodificar o descifrar el texto y después a comprenderlo. Este proceso, que en la opinión de expertos es individual, se ha enfrentado en las últimas décadas a un debate acerca de si es más importante enseñar primero el desciframiento del código alfabético o la comprensión y el gusto por el texto. En todo caso, existe un gran consenso respecto de que la lectura de un texto escrito es un proceso muy complejo en el que intervienen distintas funciones del cerebro y que aprender a hacerlo con fluidez es una condición fundamental para la comprensión y el gusto por los libros.

En los últimos años se han realizado grandes esfuerzos para lograr que los niños de nuestro país se acerquen a la lectura de manera autónoma y cotidiana, lo mismo por el gusto de leer que por la adquisición de conocimiento. Sólo el programa “Bibliotecas de aula” ha dotado con un promedio de 105 libros por salón de clases a 851 mil aulas a lo largo del territorio nacional. Sin embargo, los resultados siguen siendo más o menos los mismos: según las pruebas de enlace, sólo 40% de los niños de tercer año de primaria y 10% de alumnos de secundaria presentan resultados en un rango de bueno a excelente.

Elevar los niveles de lectura sólo es posible si se desarrolla una metodología que combine la formación y actualización del magisterio, un vigoroso programa educativo acompañado por métodos modernos de enseñanza de las habilidades comunicativas, el fortalecimiento de los acervos de lectura y la generación de un programa lector que se utilice en cada escuela.

El Festival de la Palabra inició hace tres años un programa de seminarios en el que distintos autores enseñan a los maestros de secundaria nuevas técnicas para animar la lectura en el aula. Desde su nacimiento en la ciudad de México, el seminario ha tenido gran éxito entre los maestros que participan con autores reconocidos en la experiencia de enseñar a los niños a disfrutar los libros: la mayor riqueza del programa radica justamente en la calidad de los autores que lo imparten y la sencillez del método que permite que se imparta en cualquier lugar donde treinta maestros reunidos estén dispuestos a dedicar una semana a disfrutar del placer de enseñar a leer.

Algunos de los autores que participan en el Seminario han escrito generosamente unas páginas que ilustran la riqueza en el contenido del programa.

Coordinador de programa del Festival de la palabra.

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