Seguro en más de alguna ocasión habrás leído o escuchado a alguien mencionar que “los gobiernos apelan con excesiva frecuencia a las emisiones de ‘dinero inorgánico’ para financiar sus gastos” o que “las emisiones ‘inorgánicas’ de dinero por parte del Banco Central son la causa de la inflación”. Sin embargo, te sorprenderá saber que este término tan en boga en países con alta inflación como Venezuela es, de hecho, incorrecto. Para ser más específicos, no existe dentro del diccionario económico en la actualidad. Ahora bien, la pregunta obvia es ¿por qué la expresión “dinero inorgánico” es incorrecta? ¿De dónde surgió este término y por qué ciertos economistas lo usan?

Definiciones básicas

De acuerdo con el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) la palabra inorgánico puede ser definida de tres formas. Primeramente, dicho de un cuerpo: “Sin órganos para la vida, como los minerales”. Segundo, dicho de un conjunto: “Falto de la conveniente ordenación de las partes” y, finalmente, dicho de una sustancia: “Que no tiene como componente el carbono”. Por su parte, el Diccionario de Economía Congdon-McWilliams define dinero como “un medio de intercambio que facilita las operaciones de los comerciantes, sin que tengan que recurrir al trueque (…). El dinero no está constituido solamente por billetes y monedas. Si alguien paga una mercancía con un cheque contra un depósito bancario, ese documento también es un medio de pago, y el depósito también es dinero”.

Ahora bien, el hecho de que se tenga que consultar por separado “dinero” e “inorgánico” no es casual. La razón para esto es que el término no aparece como tal definido en alguna fuente confiable del ámbito económico. Mucho menos en artículos académicos relevantes o libros de texto de economía. Sin embargo, cada vez que se habla de inflación este cubre los titulares.

La verdadera connotación

En términos sencillos, la expresión “dinero inorgánico” se utiliza para referirse a todo aquel dinero que no está respaldado por las reservas internacionales de un país. Es toda esa masa monetaria que es impresa por la autoridad monetaria, básicamente de la nada, para principalmente financiar operaciones y desembolsos que realizan los gobiernos como subsidios o financiamiento del déficit fiscal y/o comercial (que de hecho, tiene como consecuencia una mayor inflación en el corto y mediano plazo, puesto que ahora hay más dinero en circulación que demanda una misma cantidad de bienes y servicios ofrecidos en la economía).

En este sentido, su contraparte, el “dinero orgánico” sería aquel que es resultado de una mayor emisión monetaria, en respuesta a una mayor actividad productiva en la economía (siendo esta mayor producción un aumento en la cantidad de bienes y servicios), atendiendo a su vez, la necesidad del público de usar más dinero. Sin embargo, estas definiciones actualmente son inexactas y entre economistas no se utilizan.

Antecedentes: El patrón oro y el dinero inorgánico

Actualmente la expresión dinero inorgánico está obsoleta. El origen de esto se remonta al período previo al abandono por parte de los países del patrón oro en el año 1973. El patrón oro fue un sistema monetario que establecía el valor de la moneda de un país en relación con la cantidad de oro que este poseía en sus reservas.

Bajo el patrón oro, cada país estaba dispuesto a intercambiar oro por su propia moneda siempre que fuera necesario defender la cotización oficial. Es decir, los ciudadanos de los países podían intercambiar billetes por una cantidad de oro proporcional según el tipo de cambio que cada nación estableciera. Dadas estas condiciones, los bancos centrales no podrían imprimir más dinero que el que tenían en reservas de oro. La creación del dinero era únicamente en base a la existencia del metal, por lo tanto, cualquier emisión de dinero fuera de esta cantidad de oro disponible se consideraba “inorgánica”, de ahí la distinción.

Antecedentes: Otros actores y conductas relevantes

Ahora bien, para entender el patrón oro es necesario tener en consideración tres aspectos: Primero que los bancos centrales estaban obligados por ley a intercambiar sus billetes y monedas por oro, a unos tipos de cambio fijos. Segundo, que los bancos centrales no pueden variar su oferta monetaria sin afectar a su vez a las tasas de interés. Si la oferta monetaria se contrae se elevan los tipos de interés, y si la oferta monetaria aumenta se reducen; un proceso inverso. Tercero, tasas de interés altas implican mayores rendimientos de los activos financieros.

Considerando lo anterior, si un país decidía aumentar su oferta monetaria “inorgánicamente” los tenedores de la moneda local podrían verse incentivados luego de que bajaran mucho las tasas de interés a buscar mayores rendimientos en el extranjero. Para ello podían vender al Banco Central sus billetes a cambio de oro, para luego vender ese oro a otros bancos centrales a cambio de sus respectivas monedas. De esta manera, el país que vendía el oro experimentaba, por tanto, una salida de capitales y el país comprador registraba una entrada de capitales. A su vez, los billetes que recibía el vendedor de oro salían de circulación, mientras que el receptor del oro expandía su oferta monetaria.

Con este sistema se buscaba lograr un tipo de cambio fijo entre los países y estabilizar el nivel de precios, controlando así la inflación, ya que el patrón oro establecía unos “límites automáticos” al margen con que los bancos centrales podían manejar políticas monetarias expansivas. Esto sin embargo fue una de las principales razones de su finalización debido a que, en un clima de recesión, sería deseable para cualquier país poder aumentar su oferta monetaria.

El dinero fiduciario y el dinero inorgánico

Como ya se ha mencionado anteriormente, hablar de dinero inorgánico no tiene validez, ya que desde que finalizó el patrón oro todo el dinero que poseemos actualmente es fiduciario, es decir, ningún activo lo respalda, sino que está basado en la fe o la confianza de las personas. A su vez, lo que nos genera la confianza y la fe en el valor de una moneda, es resultado del aumento de la producción de un país. Ese es el verdadero respaldo.

En otras palabras, un billete de 1 dólar posiblemente no valga 1 dólar como tal, pero todos damos por sentado el hecho de que el billete vale eso, y en función de esa convicción comercializamos. A este efecto se le conoce como dinero fiduciario y puede ser creado únicamente por los bancos centrales de cada nación. Dinero el cual, a diferencia de los billetes del patrón oro, no son una promesa de pago, ya que nadie nos cambia un billete de un bolívar, un dólar o cualquier moneda por otra cosa como oro o reservas.

Así las cosas, el concepto de “dinero inorgánico” en realidad no existe ¿podríamos distinguir un billete inorgánico de uno que no lo es? ¿O un billete inflacionario de uno respaldado? Tal como se ha señalado, el verdadero respaldo es el que nosotros, como ciudadanos, les damos a las distintas monedas del mundo, así que podemos simplemente hablar de dinero fiduciario.

Ejemplificando

Para ilustrar de mejor manera el punto anterior, de que realmente ninguna moneda está respaldada por activos, sino por la confianza, la tabla siguiente presenta la relación entre la masa monetaria (M2) y el nivel de reservas medido en dólares de 30 economías del mundo en el año 2019.

Lo que nos dice esta relación es que, si todo el dinero estuviera perfectamente respaldado por el nivel de reservas, el ratio debería ser de 1. En cambio, si la masa monetaria supera a las reservas, éste debería ser mayor a 1. Tal como se puede observar, para todos los países M2/Reservas >1. Esto se debe a lo que ya se ha comentado previamente de que todo el dinero actualmente es fiduciario, es decir, no está respaldado por activos.

 

País M2/Reservas
Estados Unidos 38,48
Australia 29,14
Reino Unido 23,11
Nueva Zelanda 12,06
Pakistán 9,90
Japón 9,79
China 8,77
Suecia 7,12
República de Corea 6,12
Bangladesh 5,89
Chile 5,77
Vietnam 5,51
Egipto 5,25
Brasil 5,06
Sudáfrica 4,73
India 4,71
Malasia 4,33
Turquía 4,31
Noruega 3,99
Emiratos Árabes Unidos 3,55
Indonesia 3,36
Dinamarca 3,25
Polonia 3,18
Tailandia 2,99
Colombia 2,99
México 2,69
Rumania 2,37
Federación de Rusia 1,80
Singapur 1,62
República Checa 1,39

Fuente: Banco Mundial

¿Acaso los que tienen mejor respaldado su dinero les va mejor en su economía? De acuerdo con cálculos propios a partir de los datos del Banco Mundial, la correlación entre esta M2/Reservas y el PIB real es de apenas 0,12. Lo que nos lleva a concluir que el “respaldo” y la producción de bienes y servicios no tienen una relación significativa como para asegurar que sea mejor tener una moneda respaldada por los activos.

Comentarios finales

Es importante mencionar entonces cómo denominar de forma mucho más exacta a la acción realizada por parte de un Banco Central de aumentar aceleradamente la oferta monetaria con el fin de financiar el excesivo gasto público de los gobiernos y que tiene como principal consecuencia la presión al alza del nivel de precios. A este hecho se le conoce como monetización del déficit.

Aunque el “dinero inorgánico” sea un término popular entre periodistas y algunos economistas mainstreams para que sea más fácil de captar por la población o quizás solo por desconocimiento, en honor a la rigurosidad científica, no se debería seguir utilizando este concepto. Tal como ya se ha señalado, lo que realmente le da el respaldo a una moneda es la confianza que tiene la población en ella. Lo que creó dicha confianza en sus inicios fue una red muy compleja de relaciones socio-económicas.

¿Por qué creo en los billetes que cargo en mi cartera? Porque los vendedores del supermercado creen en ellos. Y ellos creen en estos billetes porque yo creo en ellos. Y, al final de cuentas, todos creemos en ellos porque es nuestra moneda de curso legal establecida en la Constitución, porque el Banco Central los imprime, y porque son exigidos para pagar nuestros impuestos.

Tomemos un billete cualquiera y observémoslo con detenimiento. Veremos que es simplemente un pedazo de papel. No podemos distinguir si es orgánico o no, pero lo aceptamos como pago, porque confiamos y esta confianza es el único respaldo. Todo esto porque el dinero, en palabras del historiador Yuval Harari en su célebre libro “Sapiens”, “no es una realidad material; es un constructo psicológico”, de hecho, “(…) el dinero es un sistema de confianza mutua, y no cualquier sistema de confianza mutua: El dinero es el más universal y más eficiente sistema de confianza mutua que jamás se haya inventado”.

Referencias consultadas

Banco Mundial. (2020). Relación entre masa monetaria y reservas totales [Base de datos]. Recuperado de: https://datos.bancomundial.org/indicador/FM.LBL.BMNY.IR.ZS

Congdon, T. y McWilliams, D. (1982). Diccionario de Economía. Grijalbo: Barcelona, España

Krugman, P. y Obstfeld, M. (2006). Economía Internacional: Teoría y Política (7ma. ed.). Pearson Educación: Madrid, España

Pedrosa, J. (s.f). Dinero fiduciario. Recuperado de https://economipedia.com/definiciones/dinero-fiduciario.html

Real Academia Española. (s. f.). Inorgánico, ca. En Diccionario de la lengua española (23.a ed.). Recuperado de https://dle.rae.es/inorgánico

Sánchez, J. (s.f).Patrón oro. Recuperado de https://economipedia.com/definiciones/patron-oro.html

Westreicher, G. (s.f). Diferencia entre dinero orgánico e inorgánico. Recuperado de https://economipedia.com/definiciones/diferencia-entre-dinero-organico-e-inorganico.html

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