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Se puede y se debe aprender a moverse por el aula y hacerlo de manera consciente para reforzar aquello que se quiera transmitir.

Tu voz, tu energía y tu saber estar son tres elementos que no hacen más que reforzar aquello que quieres transmitir a tus alumnos.

Por tanto, evita paralizarte, estar quieto o agazapado porque la información que transmites a tus alumnos refleja desinterés, inseguridad o nerviosismo.

Si aprendes a controlar tu cuerpo y tus movimientos, lo que ganarás es en presencia y credibilidad.

Para este artículo nos basamos en las enseñanzas de la gran comunicadora Olivia Mitchell. Para que te hagas una idea visual de cada posición, aquí te dejo una imagen extraída del magnífico libro El arte de presentar:

Posiciones del Maestro en el Aula

Imagen extraída del libro El arte de presentar

1. Posición de Poder.

El docente se coloca de pie, frente a sus alumnos y cerca. Normalmente es una posición muy recomendada al inicio o final de una sesión o para cuando quieres transmitir confianza o autoridad.

2. Mapa de Presentación.

El aula se convierte en una especie de mapa de lo que quieres enseñar. Es muy útil cuando divides el contenido de tu clase en varios bloques.

De lo que se trata es de ocupar la posición en función del bloque de contenidos que quieras transmitir. ¿Por qué? Pues porque cuando tus alumnos vean dónde te has colocado, captarán al instante en qué bloque temático te encuentras.

3. Cronología.

Esta posición pretende convertir el espacio donde enseñas en una línea del tiempo. Es muy útil para la enseñanza de acontecimientos históricos, por ejemplo. ¿Por qué? Porque tu desplazamiento implica un patrón cronológico y usa una posición diferente para cada etapa o momento.

4. Contraste.

Esta posición resulta muy útil cuando defiendes argumentos a favor y en contra de una tesis. A la hora de argumentar resulta muy efectivo usar dos posiciones opuestas en el aula. ¿Por qué? Por que así simularás que están discutiendo dos personas con criterios enfrentados.

5. Puntos de Vista.

Esta posición es perfecta si quieres reflejar un continuo de opciones o puntos de vista. De lo que se trata es de usar una posición, un extremo, para referirte a una postura, otra posición para adoptar una postura más intermedia, el otro extremo y, finalmente, colocarte en el centro para adoptar una posición intermedia.

6. Comparación/Contraste.

Esta posición en el aula resulta francamente efectiva a la hora de representar cada una de las opciones que estás comparando.

Para cada una de estas opciones debes situarte en una posición distinta para que visualmente tus alumnos capten el contraste de lo que expones.

7. Narración.

Contar historias o anécdotas es una excelente manera de enseñar contenidos en el aula. Lo bueno que tiene el hecho de contar una historia es que suele producirse un cambio de voz y un cambio corporal importante.

Esto es ya de por sí un elemento a favor que puedes complementar espacialmente creando un rectángulo imaginario por el que te moverás libremente durante tu narración.

¿Por qué este rectángulo? Muy sencillo. En este rectángulo imaginario tus alumnos reconocerán que estás en modo historia, es decir, usas un microespacio del aula para reproducir algo que quieres contar y que tiene como objetivo captar la atención de tus alumnos.

8. Énfasis.

Si hasta ahora te has movido en la parte frontal del aula situada entre la pared de la pizarra y la primera fila de mesas y sillas, llega el momento de pasar a la acción.

Cuando quieras enfatizar algo muy importante y que quieres que cale profundamente en tus alumnos, haz lo siguiente: realiza una pausa mientras vas entrando despacio por uno de los pasillos que se crean entre las mesas de los alumnos.

Cuando hayas avanzado en silencio, te acercas a uno de tus alumnos y en ese momento lanzas una frase lapidaria, esa frase que quieres que recuerden por encima de todo de tu sesión lectiva, el lema que resume lo enseñado ese día.

9. Coreografía.

La última posición es muy recomendable cuando usas el proyector para una presentación. Esta posición es una especie de coreografía con el fin de dar importancia al contenido de alguna diapositiva.

De lo que se trata es de acercarte a la diapositiva que quieras destacar y señalarla usando un puntero o simplemente tu mano. Una vez hayas destacado la diapositiva, vuelve a la posición de poder, es decir, en el centro para dejar claro la importancia del contenido que has querido destacar.

Puedes repetir esta coreografía tantas veces como elementos de una presentación quieras destacar.

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