ANALFABETISMO EN MÉXICO

En México, las acciones institucionales implementadas para la erradicación del analfabetismo han sido fundamentalmente llevadas a cabo por el Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA). Según el organismo, en 1970 había 25,8% de población analfabeta en el país,2 mientras que la estimación que presenta para 2012 es de 6,1%.3


De una población de alrededor de 84 millones de personas que tienen 15 años o más, 6% es analfabeta. La cifra parece relativamente pequeña, pero suman poco más de 5 millones de personas.


Ante la necesaria adopción de enfoques que superen la concepción tradicional del analfabetismo, el INEA creó diversos programas que aceptan la complejidad del problema, uno de los cuales es el programa pedagógico llamado Modelo de Educación para la Vida y el Trabajo (MEVYT). Después se incorporó el Modelo Indígena Bilingüe (MIB); este último, según datos que proporciona el INEAA, atendió entre 2006 y 2010 a 17 entidades, 12 de las cuales están al sur del país.4 Desde estos modelos se intenta que las personas tengan los elementos básicos para desarrollarse personal y socialmente reconociendo su diversidad.5

Sin embargo, de acuerdo a las “Estimaciones del Rezago Educativo al 31 de diciembre de 2012” que dio a conocer el INEA, de una población de alrededor de 84 millones de personas que tienen 15 años o más, 6% es analfabeta. La cifra parece relativamente pequeña, pero suman poco más de 5 millones de personas.6

Si las entidades federativas se ubican en dos grupos, uno con la menor cantidad de población analfabeta y otro con la mayor cantidad (como en la tabla anexa), los estados del primer grupo coinciden en su mayoría con el norte de la República; en cambio, los del segundo grupo se ubican más bien al centro-sur. La población analfabeta del segundo grupo suma 4 millones 198 mil 331 personas, un volumen que representa 81,7% de la población del país en condición de analfabetismo. Se nota una clara división y concentración geográfica del analfabetismo.

También debe advertirse que las entidades del segundo grupo concentran un mayor volumen de población de 15 años y más (la población base para calcular el analfabetismo). En el primer grupo suman 19 millones 226 mil 908 personas; en el segundo son 64 millones 767 mil 614. Es decir, esta última cifra representa 77% de la población base.

Existen dos panoramas, uno en el cual se presentan las cifras absolutas de la población analfabeta y otro, ligeramente distinto, que otorga cifras relativas. Si se toman en cuenta las cifras relativas, como generalmente ocurre, las entidades que tienen un porcentaje menor a 4,5% de su población en condición de analfabetismo se ubican en los últimos lugares; pero si se presta atención a sus cifras absolutas, la cantidad de población en dicha condición es equiparable a la que tienen las entidades de los primeros lugares.

Tal es el caso del Estado de México, el cual se ubica en el lugar número 20 con 3,9% relativo de analfabetismo, pero cuenta con 445 mil 908 personas analfabetas, ubicándose entre Oaxaca (442 mil 334) y Chiapas (534 mil 691). Un caso similar es el del Distrito Federal: en términos relativos, junto con Nuevo León, es el último lugar con 1,9% de analfabetismo, pero tiene una población analfabeta de 127 mil 800.

El hecho de que tanto el Distrito Federal como el Estado de México se ubiquen en los últimos lugares de analfabetismo se debe a que son entidades que tienen un gran volumen de población de 15 años o más,7 por lo que la proporción de personas analfabetas es baja.

EL ANALFABETISMO Y SUS IMPLICACIONES

¿Qué implicaciones tiene que exista mayor cantidad de población en condición de analfabetismo en la región centro-sur del país?

  • La mayor parte de la población de 15 años o más se ubica en esta región; si los esfuerzos para el “combate” o “erradicación” del analfabetismo no han sido suficientes, entonces la mayor parte de la población que continúa en dicha condición está imposibilitada para insertarse en la vida productiva, social, cultural y política del país. Dicho sea de paso, la prospectiva del Consejo Nacional de Población (Conapo) en función del ensanchamiento de la pirámide poblacional en el rango etario de 15 a 45 años enfatiza que la población mexicana se compondrá principal- mente de jóvenes al menos hasta 2030,8 lo que supone que —de seguir con las mismas tendencias de analfabetismo— una buena parte de los jóvenes pertenecientes a la región centro-sur que se incorporarán al rango de 15 años o más poseerá esta condición.Es necesario atender a la población joven del centro-sur del país que se encuentra en condiciones sociales desfavorecidas con políticas públicas enfocadas al acceso, así como a la permanencia y terminación de la educación básica, para asegurar el mínimo de escolaridad que supone la adquisición de la alfabetización como habilidad básica para la inserción social. Sin embargo, estas políticas también deben tomar en cuenta la diversidad social y las condiciones regionales como necesidades específicas que requieren ser atendidas integralmente.
  • La segunda implicación tiene que ver con la relación entre el analfabetismo y el trabajo. Para una persona en condición de analfabetismo es más difícil mejorar sus condiciones laborales y, dado que las acciones llevadas a cabo para revertir esa condición no han prosperado en México, el impacto inmediato es la precarización de sus condiciones de vida; lo relevante de esta apreciación es que una buena parte de la economía en la zona central y sur del país es rural y ha presentado históricamente altos índices de pobreza y marginación. Si los intentos por erradicar el analfabetismo están separados de las condiciones concretas de los individuos, puede que agudicen dichas condiciones históricas en lugar de revertirlas al vincularlos con los procesos productivos.
  • La tercera implicación es el desfase significativo entre la distribución social del conocimiento sobre las TIC y el avance en el abatimiento del analfabetismo. El problema de este desfase radica en que, mientras una parte de la población tiene acceso a los recursos tecnológicos y los incorpora a su vida cotidiana, otra se ve limitada tanto en el acceso como en su conocimiento. La condición de analfabetismo como desconocimiento de las habilidades básicas (incorporadas para quien emplea los recursos tecnológicos de la información) suprime las posibilidades de que las personas analfabetas se inserten tanto en la vida productiva como en la participación de los flujos de información.

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