Educación y Pandemia
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EL HOGAR Y LA ESCUELA: LÓGICAS EN TENSIÓN ANTE LA COVID-19

TENSIÓN 3. ARMONÍA FAMILIAR VERSUS VIOLENCIA

La investigación educativa, en especial las indagaciones que han profundizado en las condiciones que coadyuvan a la mejora de las escuelas y al aprendizaje, ha documentado ampliamente la importancia del apoyo familiar. Al respecto, se ha demostrado:

a) el impacto de las expectativas positivas hacia los hijos en el logro educativo;

b) la impronta de los estilos de crianza en el aprendizaje;

c) las características de los entornos familiares que favorecen la autodirectividad, la autoeficacia y la autoestima de sus integrantes, y

d) la naturaleza de los valores que contribuyen a la formación de ciudadanos libres y con capacidad de decisión. En hogares signados por la violencia, las estructuras familiares se vuelven inestables y poco propicias para favorecer el aprendizaje.

Una arista dolorosa del confinamiento para nuestra sociedad es la violencia externa e interna a los hogares. En nuestro país, antes de la pandemia, movilizaciones nutridas denunciaron la violencia hacia las mujeres, generaron reflexiones inéditas e incluso comenzaron tímidamente a quebrantar estructuras de dominación. En medio de la emergencia sanitaria, los abusos se han incrementado, así como los feminicidios. En estos hogares, difícilmente hay condiciones para el estudio y el apoyo de los padres se torna imposible.

Para los niños y las niñas que sufren de violencia en sus hogares, las escuelas no sólo son espacios para el aprendizaje, sino áreas de protección, contención y ternura. Un estudio realizado por el UNICEF sobre la violencia contra la niñez en México consigna que las formas de violencia más comunes en el hogar “están asociadas a prácticas disciplinarias violentas, descuidos y maltratos psicológicos” (2019: 64). El rango de edad de los menores que tienden a sufrir este tipo de maltrato va de los tres a los nueve años; las agresiones de tipo emocional son más comunes a partir de los 15 años; las niñas son más violentadas que los niños, y los primos o los tíos son los perpetradores frecuentes de agresiones sexuales.

Este tipo de ambientes familiares e incluso la incapacidad de los padres para dar seguimiento y orientar a los menores en la realización de las actividades escolares, pueden detonar estallidos de violencia y climas poco propicios para el aprendizaje.

TENSIÓN 4. DEMANDAS DE LA ESCUELA VERSUS APOYO ACADÉMICO FAMILIAR

El traslado de la escuela a la casa ha hecho patente que los procesos de enseñanza requieren formación y profesionalización, reivindicado con ello la función docente. En una investigación en curso —a cargo de quien escribe— se ha documentado que las principales dificultades que han enfrentado las familias para apoyar las actividades escolares de los menores en estos tiempos de confinamiento han sido: a) no contar con estrategias para favorecer el aprendizaje; b) dificultades para expresarse, y c) poca comprensión sobre los métodos que utilizan los profesores en clase. Estas dificultades llegan a superarse si los padres cuentan con un nivel educativo superior o si existen condiciones en el hogar que favorezcan el diálogo con los menores y, en conjunto, resuelvan las dudas que surgen de las actividades, ya sea buscando información complementaria o planteando las preguntas a los docentes por los canales que tengan disponibles.

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