Fabrica Contaminando Ceteris Paribus

Ante el rápido crecimiento económico, urbanización y cambios en las condiciones de vida en la región asiática durante las últimas décadas. La contaminación atmosférica es un tema que ha cobrado especial relevancia en China, el gigante asiático y segunda potencia económica a nivel mundial.

China, el país más contaminante

Es importante ponernos en contexto. China, desde la década de los 70, con las reformas emprendidas por Deng Xiao Ping inició un amplio proceso de industrialización. Este proceso ha sido muy positivo en cuanto al desarrollo del país, pero también ha tenido como consecuencia un impacto muy negativo en el entorno natural. Esto por ha puesto en evidencia  los altos niveles de contaminación del agua, el suelo y el aire que atentan contra la salud. Afectando el bienestar de millones de ciudadanos chinos que si bien, a niveles per cápita, son hoy mucho más ricos que hace 50 años, cuentan con una calidad del aire muy inferior.

Los gases procedentes de las industrias, hogares y del transporte en áreas urbanas han aumentado exponencialmente. Este incremento es como resultado de una mayor actividad comercial e industrial, colocando a China a la cabeza como el país más contaminante del mundo, responsable de hasta un 30% de las emisiones mundiales de dióxido de carbono, de acuerdo a la United States Environment Protection Agency (EPA) y a informes de la NASA. A nivel local, las principales urbes del gigante asiático registran unos niveles de contaminación atmosférica que ocupan los primeros puestos a nivel global de acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud en su WHO Global Ambient Air Quality Database.

China y su esquema carbón-intensivo

Como es conocido, uno de los principales usos del carbón es la generación de electricidad, y China, uno de los principales productores y consumidores de este combustible, representando alrededor del 60-65% del consumo total de energía.

La razón, el carbón no solo es una fuente de energía relativamente abundante, sino fácil de tratar para finalmente convertirla en energía eléctrica, lo cual la hace significativamente barata en comparación a sus contrapartes, en especial las energías renovables. No obstante, es sumamente contaminante, produciendo aproximadamente 208.000 libras de dióxido de carbono por cada mil millones de BTU de acuerdo la Energy Information Administration (EIA), superando incluso a combustibles como el petróleo (164.000 lb/mmBTU).

El uso intensivo de esta energía en China para satisfacer la ingente demanda energética del país ha sido, y es todavía, uno de los principales agravantes de la situación climática. Las industrias locales, esas que han logrado esparcir los productos chinos a lo largo y ancho del globo, en su mayoría, se han basado en este combustible fósil para impulsar la boyante economía asiática. El sector industrial, por ejemplo, es uno de los principales causantes del incremento en la concentración media de partículas PM2.5 en el aire, así como dióxido de carbono (CO2), dióxido de azufre (SO2) y óxidos de nitrógeno (NOx) en el aire.

Esta situación ha causado en diversas ocasiones la alerta ambiental en el país, obligando a los ciudadanos a resguardarse en sus casas y a restringirse el tráfico ante la niebla tóxica que cubre las urbes.

Una demanda social y medioambiental

Por estas razones, la contaminación del aire es hoy uno de los mayores problemas medioambientales en China y, con el pasar de los años, se ha convertido en una de las demandas sociales más importantes. Sobre todo, considerando que la necesidad de tener ambientes con aire libre de contaminación forma parte del undécimo objetivo de la Agenda 2030 del Acuerdo de París, a la cual China se encuentra adscrita.

Pero si bien ya desde 1973 el gobierno de Pekín venía aplicando numerosas medidas para afrontar el tema de los altos niveles de contaminación, su aplicación nunca mostró los resultados esperados debido a que históricamente siempre se puso en primer lugar el crecimiento económico del país.

Medidas y Ajustes

Sin embargo, las autoridades chinas se dieron cuenta de que el crecimiento económico no puede estar desligado de la provisión de condiciones mínimas de calidad de vida para los habitantes. Por eso, a partir del Onceavo Plan Quinquenal para el Desarrollo Económico y Social de la Nación se hace de la política ambiental un objetivo estratégico para la nación y, más tarde, con la promulgación del Air Pollution Prevention and Control Action Plan (2013–17), entre otras legislaciones nacionales, el gobierno se impone a sí mismo un estricto plan de reducción de emisiones contaminantes, con objetivos numéricos establecidos y la disposición de políticas concretas y alcanzables.

Para lograrlo, la administración china optó, entre otras medidas, por la reducción de la dependencia del carbón en las áreas clave del país. También decidio generar el incentivos para energías menos contaminantes.

El gas natural como alternativa

En este contexto, el gas natural emergió como la posible energía de transición entre el carbón y combustibles más amigables con el ambiente, en lo que se ha denominado como el “plan de sustitución de carbón por gas” o coal-to-gas switching una de las políticas energéticas y ambientales clave en el país.

El mencionado plan ha incluido, entre otras medidas, la sustitución de centrales térmicas y calderas de calefacción impulsadas con carbón, el cierre temporal, y en ocasiones definitivo, de numerosas empresas siderúrgicas y minas de carbón, así como la cancelación de cualquier construcción futura de centrales eléctricas de este tipo . En su lugar, se ha impulsado vigorosamente el gas natural mediante incentivos fiscales y de precios.

¿Por qué?

Las principales razones para estas medidas es que el gas natural resulta mucho menos contaminante que el petróleo o el carbón. Esto a su vez es más competitivo que las renovables. La combustión de gas natural, libera cantidades muy pequeñas de contaminantes del aire. Ejemplos de esto son: óxidos de azufre y nitrógeno, prácticamente sin ceniza o material particulado, así como bajos niveles de dióxido de carbono (40% y 77% menores cantidades con respecto al petróleo y el carbón respectivamente), monóxido de carbono y otros hidrocarbonos reactivos. Además a la vez mantiene casi todas las propiedades energéticas características de un combustible fósil.

En este sentido, lo que las autoridades chinas razonaron, fue que el aumento del uso de gas natural en el sector de generación eléctrica o calefacción, un cambio hacia vehículos de gas natural más limpios, o aumento en el uso industrial de gas natural, todo podría servir para combatir la producción del smog que ya se ha vuelto característico de las populosas ciudades chinas.

Impacto de las medidas en el mercado del gas

Debido al gran tamaño de la economía china, la política de gasificación ha tenido efecto directo en el mercado internacional del gas. Gracias a esto, el gas natural es, actualmente, el combustible de más rápido crecimiento dentro del esquema energético de China. Su crecimiento en el consumo ha sido sumamente  pronunciado. Prueba de esto es el hecho de que aunque solo comenzó a importar gas natural desde el 2006, tan solo 12 años después, se situaba como el tercer mayor consumidor de gas natural. Solo superado por Estados Unidos y Rusia.

Además, según la OPEP, para la fecha, ya había reemplazado a Corea del Sur como el segundo mayor importador de Gas Natural Licuado (GNL) del mundo. Debido a esto varios analistas esperan que China supere a Japón como el mayor país importador de GNL después de 2028. Según estimaciones de la Agencia Internacional de Energía (AIE), China podría llegar a convertirse en 2040 en el mayor comprador de este combustible, con importaciones netas cercanas a las de la Unión Europea. Esto sería, unos 400 miles de millones de pies cúbicos (bcm) en su demanda de GNL

Retos de la política de gasificación

De acuerdo con el plan nacional de China para la mitigación del cambio climático, el país proyecta aumentar la participación del gas natural. Lo que se plantea, en resumidas cuentas, es una transición energética del carbón al gas y del gas posteriormente a las energías renovables.

Esta decisión de política, sin embargo, ha enfrentado algunos obstáculos. Especialmente obstaculos logísticos y políticos, incluyendo una crisis de suministro en las provincias del norte del país durante 2017 y denuncias de implementación forzosa. Aunque, en general, ha logrado un alto compromiso por parte de las autoridades del país asiático. Esto es debido a  que la meta del gobierno chino a largo plazo es asegurarles a sus ciudadanos cielos azules y aire libre de contaminación.

¿Cómo cuantificar el impacto de las políticas gubernamentales?

En el trabajo de investigación titulado “Impacto en el consumo de gas natural de China de las políticas contra la contaminación del aire en el periodo 1986-2017” se buscó dar respuesta a algunas interrogantes clave como:

¿Cuáles son los factores clave dentro de estas políticas que describen el consumo de gas natural?

¿Cuál ha sido el impacto de esas políticas en términos de mayor o menor consumo de gas natural?

Para, posteriormente, determinar el impacto que han generado las políticas contra la contaminación del aire llevadas a cabo por el gobierno de China. Se analiza el consumo de gas natural de este país durante el período 1986 – 2017.

En este trabajo se hace una revisión documental sobre las medidas aplicadas por el gobierno chino contra la contaminación del aire. En el mismo se muestra cómo, seguido del período de industrialización de China a la actualidad, se han venido aplicando numerosos planes e instrumentos legales para reducir el impacto ambiental. Esto a su vez  genera el consumo de energías no renovables, especialmente del carbón.

Entre estas medidas se encuentran los Planes Quinquenales de la Nación, las leyes ambientales, controles de precios, la sustitución del carbón dentro del esquema energético y los planes nacionales e internacionales para atacar la contaminación del aire.

Las variables claves en el consumo de gas de China

A partir de estas premisas, se determinó que las variables que mejor explican el consumo de gas natural en China para el período comprendido entre 1986 – 2017 han sido la implementación del Air Pollution Prevention and Control Action Plan, el 13° Plan Quinquenal, el consumo de carbón, los precios del petróleo, el PIB per cápita y la producción de energía eléctrica a partir del gas natural, visto que los mencionados han constituido drivers importantes para la variación de la demanda de gas natural durante el periodo de estudio. En esto coinciden diferentes autores, así como investigaciones de importantes organizaciones energéticas, como la OPEP y Gas Exporting Countries Forum.

Para cuantificar el impacto de los drivers, se planteó un modelo de demanda de gas natural y se obtuvo que el consumo de gas natural es explicado por las variables mencionadas en un 97,58%, además de que las mismas son altamente significativas, siendo los planes gubernamentales las variables que tuvieron mayor impacto en el consumo para el período de estudio con un incremento promedio anual de 83,49 bcm y 75,87 bcm para el Action Plan y el 13° Plan Quinquenal respectivamente.

Como era esperado, ya que estas engloban diferentes acciones que conllevan al incentivo del consumo de gas natural como respuesta a las crecientes preocupaciones ambientales del país asiático. Además, han constituido todo un cambio estructural, ya que han incluido políticas novedosas, a las cuales el gobierno de Pekín se ha comprometido.

Resultados y conclusiones

Conforme a lo planteado por la teoría económica, el PIB per cápita y los precios del petróleo tuvieron un impacto significativo sobre el consumo de gas natural. Esto debido a que, en el primer caso, en la medida que la economía crece, demanda mayores cantidades de energía. En específico, para el tiempo de estudio el aumento del PIB per cápita estuvo relacionado con alrededor de 0,14 bcm de nueva demanda de gas. En cuanto al petróleo, esta variable demostró ser un buen proxy del precio real del gas en China, explicando una caída de 0,94 bcm de consumo por variaciones positivas del precio.

Adicionalmente, se comprobó que el carbón y el gas natural mantuvieron una relación complementaria y no sustitutiva para el tiempo de estudio. La conclusión del estudio apunta a que esto se puede deber a que el consumo de carbón siempre ha ido en aumento. A pesar de que recientemente ha estado desacelerándose, una reducción patente del consumo solo pudo ser observada a partir del 2013. Por esto se recomienda revisar el tratamiento de la política de sustitución del carbón por gas en China.

Esto claramente se debe al hecho de que no ha sido posible sustituir el uso del carbón por gas tan rápido como se esperaba; sin embargo la complementariedad también implica que una reducción drástica del consumo de carbón podría afectar en el corto plazo también al gas.

Lo que nos indica la evidencia

Considerando la evidencia estadística, podemos interpretar que las políticas implementadas para reducir la contaminación sí han tenido un impacto significativo en el consumo de gas natural para el período considerado.

Se podría afirmar que estas políticas han sido efectivas en el alcance de sus objetivos. Esto seguramente se debe al hecho de que el gobierno chino ha endurecido su línea de acción. Estas medidas anteriormente privilegiaban al crecimiento económico en lugar de las preocupaciones ambientales. 

Referencias bibliográficas

Martínez, J. y Rodríguez, M. (2019). Impacto en el consumo de gas natural de China de las políticas contra la contaminación del aire en el periodo 1986-2017. Caracas, Venezuela: Universidad Metropolitana

JESÚS MARTÍNEZ
Economista egresado de la Universidad Metropolitana. Apasionado por la economía, el voluntariado y las lenguas extranjeras. Futuro Investigador.

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