Inclusión de las Minorías Sexuales en la Economía

El pasado mes de junio se celebró el denominado “Mes del Orgullo LGBT+”, y como es usual desde hace unos cuantos años, y aun con la actual pandemia de coronavirus, sucedieron marchas y eventos en diferentes partes del mundo con el fin de exigir mayores derechos y garantías para las personas pertenecientes a la Comunidad de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales, entre otros (LGBT+), la cual actualmente se enfrenta a una nueva oleada de legislaciones punitivas y discriminatorias aprobadas en diferentes países de todo el mundo, siendo el caso más reciente el de Hungría, que causó indignación a nivel internacional.

En muchos países, es especialmente difícil abordar la exclusión, la discriminación y la violencia de las personas LGBT+. En primer lugar, porque existe un estigma profundamente arraigado contra las personas con diferentes orientaciones sexuales. Y en segundo lugar, por la falta de un marco legal propicio, que a menudo es el resultado de tal estigma. Hasta la fecha, 70 países continúan criminalizando la homosexualidad. Si bien ya con Costa Rica en 2020, suman 32 los países que permiten matrimonios del mismo sexo, (México solo en algunas jurisdicciones) y 13 los que ofrecen ciertos derechos a parejas del mismo sexo.

La inclusión de las minorías en el debate

Este es un tópico que, sin lugar a duda, genera amplia controversia, y por lo tanto, posee importantes implicaciones en todos los ámbitos de la sociedad. Es interesante, sin embargo, que en el debate público acerca de los derechos de la comunidad LGBT+ pocas veces se habla del tema en un contexto económico. Puesto que, más allá de los efectos sociales que fenómenos como la homofobia o la discriminación puedan tener, el tema debería ser también un caso de estudio para la actividad económica. Siendo meramente pragmáticos, uno podría preguntarse ¿nos conviene ser inclusivos o no? Es decir, ¿Cuál es el impacto en el desarrollo económico de los países resultante de una mayor inclusión de las minorías sexuales?

Adicionalmente, la interrupción sin precedentes de la vida pública debido al estallido de la pandemia de COVID-19 está teniendo impactos devastadores en países de todo el mundo, especialmente en lo que a la prestación de servicios básicos y empleo se refiere. En este sentido, es de esperar que la capacidad de las personas LGBT+, de por sí marginadas, para acceder a los servicios de salud necesarios haya disminuido considerablemente, aumentando a su vez sus probabilidades de caer bajo la línea de pobreza. Esto es relevante, ya que mayores niveles de pobreza estructural podrían, a su vez, poner coto a la recuperación económica.

Escasez de datos sobre la población LGBT+ es el mayor problema

Sin embargo, la información sobre representatividad sexual y de género en el mundo es aún muy escasa. Una barrera importante para abordar este estigma y la exclusión es la falta de datos sobre la vida de las personas LGBT+. Ante la pregunta, ¿Cuánta es la población LGBT+ en el mundo? Realmente no tenemos una respuesta clara, puesto que no hay cifras oficiales que determinen con rigurosidad a cuánto asciende ese grupo. Estados Unidos, es el país con mayor avance en este ámbito.

La actualización más reciente de la encuesta llevada a cabo por la encuestadora Gallup (Jones, 2021) encontró que hasta un 5,6% de los adultos estadounidenses se identifican como lesbianas, gays, bisexuales o transexuales, significando un incremento de 1,1 puntos porcentuales respecto a su última actualización de 2017 (4,5%). De estos, más de la mitad (54,6%) se identifican como bisexuales. Cerca de un cuarto, (24,5%) como gay, 11,7% se identifican como lesbianas y otro 11,3% como transgénero (el total sobrepasa el 100% debido a que podían seleccionar más de una opción de preferencia sexual en la encuesta).

Distintas encuestas coinciden en que entre el 5% y el 7% de la población mundial no se considera heterosexual (Sandri, 2015). Hablamos de entre 350 a 500 millones de personas a escala global. Pero, en general, todavía existe desconocimiento de a cuántas personas impactarían, por ejemplo, políticas públicas orientadas a ellas, cuántas han experimentado o pudieran experimentar experiencias de discriminación y homofobia, o cuál es su aporte real a las economías de sus países.

Por esta razón consideramos importante estudiar las implicaciones económicas de la homofobia y la exclusión para informar mejor sobre cómo podemos trabajar en la reducción de la pobreza y en pro del desarrollo inclusivo.

¿Aporta la comunidad LGBT+ a la economía?

Esta es una de las principales interrogantes para abordar el tema. La respuesta sencilla es sí. La comunidad LGBT+ sí tiene un aporte importante a la economía. En realidad, gracias a la creciente aceptación social, el colectivo LGBT+ cada vez más amplía su capacidad de gasto y, en consecuencia, empieza a constituir un mercado de referencia para empresas e instituciones.

Gasto agregado

Según diversas encuestas, las industrias que más participan del mercado LGBT+ hoy son las de turismo, arte, moda, bares y discotecas, bebidas alcohólicas y cultura. De acuerdo con la Organización Mundial del Turismo, el colectivo LGBT mueve más del 10% del volumen de turistas a nivel mundial, desembolsando durante los viajes entre un 40% y un 50% más que el resto de los turistas, por lo que sus gastos corresponden a un 16% del total del gasto turístico del planeta (Sandri, 2015). En este sentido, en los últimos años, han proliferado en las ciudades turísticas una red de tiendas especializadas para atraer este público.

Nuevos mercados

En particular, el reconocimiento cada vez más extendido del matrimonio homosexual en el mundo ha dado alas a un negocio que antes no existía: el de las bodas entre personas del mismo sexo. Hay estudios, como los que maneja la consultora IBIS World que sostiene que la industria de las bodas homosexuales da empleo en Estados Unidos a cerca de 800.000 personas y representa un negocio de 45.000 millones de euros (Sandri, 2015).

Impacto económico

El impacto económico de la comunidad LGBT+ es tal que, según un informe de LGBT Capital en 2018, citado por Blanco (2019), el Producto Interno Bruto (PIB) de la comunidad LGBT+, basado en su capacidad de compra, alcanzó los 3,6 billones de dólares en 2018. Es decir, si fuera un país, sería la quinta economía más grande del mundo. A nivel nacional, de acuerdo con el informe de 2016 “America’s LGBT Economy” de la National Gay & Lesbian Chamber of Commerce, los negocios propiedad de miembros de la comunidad LGBT+ aportaron a la economía estadounidense alrededor de 1,7 billones de dólares en el año y hasta 80 mil millones de dólares al PIB mexicano, según estimaciones de la Federación Mexicana de Empresarios LGBT (FMELGBT). Estimaciones de la Cámara de Comerciantes LGBT en Colombia apuntan a que esta población puede representar un 3,5% del PIB.

La tesis de la opulencia gay

El llamado “capitalismo rosa”, que consiste en la incorporación al consumo de sectores de la población tradicionalmente discriminados, pero que han adquirido un poder adquisitivo suficiente, así como de los discursos del movimiento LGBT+ y la diversidad sexual al capitalismo y a la economía de mercado, es hoy un hecho indiscutible a pesar de sus múltiples críticas de lado y lado.

LGBT+: Un nuevo mercado

Dados los diferentes estilos de vida, que la mayoría de las veces suelen estar en contraste con la vida llevada por el grueso de la población heterosexual alrededor del mundo, los miembros de la comunidad LGBT+ suelen ser categorizados como un nicho de mercado y consumo diferente, el cual requiere una atención especial y en el que se presentan oportunidades para un gran conjunto de sectores y compañías en el plano empresarial. Visto desde un punto de vista económico, es lógico que las empresas quieran atrapar este mercado, que había sido históricamente subvalorado, mediante estrategias de consumo especializado, puesto que los miembros de esta comunidad hoy colaboran a las economías con miles de millones de dólares cada año, la llamada “opulencia gay”.

¿Los “gays” son más ricos?

La tesis de la opulencia gay sostiene que los gays y las lesbianas (o LGBT+ en general) poseen menos frenos a la hora de gastar. Dado que no acostumbran a tener hijos, y los que tienen más recursos pertenecen a profesiones liberales que les proporcionan cierto bienestar, por ende, su poder económico podría llegar a doblar el promedio.

Un estudio arrojado por la Universidad de Burgos, en España, (Sectorial, 2017) evidenció que, en efecto, la orientación sexual puede ser un componente importante en el autoconcepto de los consumidores. Algunas características que diferenciarían a este mercado de los tradicionales serían la mayor movilidad social, un mayor poder adquisitivo y una mayor búsqueda por el reconocimiento social.

Tendencias de Consumo

En el caso colombiano (ibid., 2017), según el consejo Consultivo de Políticas Públicas LGBTI, estas personas suelen marcar algunas tendencias en el consumo y, por tanto, son objetivo de distintas marcas y servicios en el país. Su principal característica sería una disposición de compra tres veces mayor que la de la comunidad heterosexual. Sectores como servicios financieros, cuidado personal, turismo, entretenimiento y salud, suelen estar en el radar de consumo e impacto para ellos.

Este último sector es especialmente relevante en el caso de los transexuales, que no se fijan en gastos a la hora de cumplir su objetivo de cambiarse de sexo. De hecho, muy pocas personas se podrían permitir todos los gastos involucrados en las múltiples operaciones de cambio de sexo, sin contar que se requiere tratamiento antes y después de la cirugía que incluye psicólogos y endocrinólogos.

Si bien en algunos países esta población suele tener brechas salariales frente a la población heterosexual, tal como Estados Unidos, Reino Unido y Francia donde ganan 2,4%, 6% y 6,5% menos, respectivamente. Las familias compuestas por personas del mismo sexo se rigen bajo el modelo económico estadounidense “Dink” (Double Income, No Kids), donde existe un doble de ingreso de capital y no hay niños, lo cual reorganiza los gastos de quienes conforman dichas familias, haciendo que el poder de compra y la propensión marginal al consumo sean mayores. Así que, en realidad, no es tanto que sean más ricos, sino que tienen más dinero disponible. Gastan en ellos mismos y como, en su mayoría, no tienen descendencia, lo hacen hasta que mueren.

Desmitificando la opulencia gay

No obstante, las brechas salariales estructurales, la discriminación laboral y la pobreza, así como el costo global de la homofobia y la transfobia parecieran desmitificar la tesis de la opulencia gay. De acuerdo con la economista Lee Badgett, doctora en Economía de la Universidad de Berkeley, profesora de la Universidad de Massachusetts y autora del libro “El caso económico para la igualdad LGBT”, existe evidencia de que en muchos países las personas LGBT+ enfrentan mayores desafíos económicos, y muchas de ellas viven en la pobreza. En el aspecto salarial, por ejemplo, los homosexuales ganan menos que los hombres heterosexuales con la misma edad, educación y otras características personales. Razón por la que deben migrar a industrias menos competitivas, pero que les dan mayor flexibilidad de trabajar en dos o tres trabajos.

Si bien las mujeres lesbianas y bisexuales ganan algo más que las mujeres heterosexuales debido a que trabajan más y tienen menos hijos. Este grupo sigue enfrentando brechas de género al ganar menos que los hombres homosexuales y heterosexuales. Finalmente, de acuerdo con el Center for American Progress (CAP) y el Movement Advancement Project (MAP), 1 de cada 5 mujeres LGBT+ solteras vive en la pobreza. Mientras que las parejas lesbianas latinas y afroamericanas tienen 2 y 3 veces respectivamente mayores probabilidades de caer en la pobreza (Yochim, 2020).

El Estudio en Colombia

Un estudio de 2017 para Colombia concluyó con respecto a las condiciones y calidad de trabajo que el mercado laboral LGBT no es capaz de ofrecer trabajos dignos “que contribuyan al mejoramiento de la calidad de vida de las personas y a su realización plena bajo la perspectiva de justicia social e igualdad partiendo del enfoque de capacidades, lo cual ratifica que estas personas representan parte de una población que sigue en situación de vulnerabilidad” (Jiménez, Cardona y Sánchez, 2017, p. 261).

Aquellas personas que se identifican y reconocen como LGBT+ están expuestos a permanecer en espacios de trabajos informales y mantenerse en la periferia laboral. El análisis del mercado laboral LGBT+ llevado a cabo en el estudio, determinó que las personas pertenecientes a esta comunidad en su mayoría se desempeñan en establecimientos modestos como restaurantes, peluquerías, spas, lugares de entretenimiento, comercio informal y otras empresas poco competitivas.

En particular, el estudio encontró que existen escenarios de discriminación y exclusión dentro de los lugares de trabajo, representado en la asignación de roles y oficios dependiendo de los niveles de masculinidad y feminidad de los empleados, “con lo cual se establece que la dinámica económica y de trabajo de la población LGBT puede estar regida por la relación cuerpo-mercado laboral” (ibid., p. 260).

Tomando esto en consideración, algunos grupos LGBT son especialmente vulnerables: el 29% de las personas transgénero son pobres, y las personas bisexuales también tienen muchas más probabilidades de ser pobres que las personas lesbianas, gays y heterosexuales (Sepúlveda, 2020).

¿Mito o realidad?

Ambas perspectivas tienen certeza. Ciertamente, las personas LGBT+ según estudios, tienen una propensión al gasto mayor, pero a su vez, debido a la discriminación, poseen mayores probabilidades de caer en la pobreza. Sin embargo, este escenario puede estar cambiando rápidamente en los próximos años. Esta comunidad es muy dinámica y no se puede afirmar que sus preferencias sean en ningún modo estáticas. Por ejemplo, una mayor aceptación en todos los niveles está generando una reducción de las brechas salariales, a su vez una generación completa está envejeciendo. Por su parte, la posibilidad de adopción por parejas del mismo sexo podría estar atentando contra el estilo de vida “dink”.

¿Mayor inclusión beneficia a la economía?

La teoría económica

Ahora bien, una pregunta obvia al hablar de este tema es preguntarse si una mayor inclusión de las personas con diversas orientaciones sexuales tiene un beneficio a nivel económico para los países. Existen tres teorías principales que, de acuerdo con Meunier (2015) apoyarían esta idea:

1)    Teoría del Capital Humano

Puesto que al ser los integrantes de la comunidad LGBT+ plenamente partícipes de la sociedad de manera igualitaria, tendrían mayores oportunidades de acceder a educación, capacitación, y salud, lo que les permitiría aumentar su capital humano, y a nivel agregado, permitiría aumentar el capital humano de la nación. La inclusión de las minorías genera una utilización más eficiente del capital humano existente.

2)    Teoría de la modernización estratégica

Weiss (2007) sugiere que la relación entre crecimiento económico e inclusión LGBT surge de la estrategia que realiza un país para modernizar su economía y su imagen. Un país que quiera ser más atractivo para inmigrantes, para socios comerciales, y para la inversión extranjera, puede establecer leyes que garanticen los derechos de todos aquellos que quieran establecerse en el país, incluyendo las minorías sexuales.

3)    Teoría de las capacidades

La discriminación hacia personas LGBT+, manifestadas en el ambiente laboral, en la educación, en la salud, como también en la carencia de un marco legal a nivel de estado, hace que las personas LGBT+ vean limitada su libertad para poder optar por lo que desean en sus vidas. Así, según la teoría de las Capacidades, la inclusión de personas LGBT+ resulta en un bienestar de estas personas, y como consecuencia de esto, en un mayor crecimiento económico.

Relación inclusión-PIB

Los datos con los que se cuenta hasta el momento parecieran indicar que, en efecto, la tolerancia e inclusión de personas homosexuales, bisexuales y transgénero (LGBT+) sí influye de manera positiva en el desempeño económico de países en desarrollo, esto de acuerdo con un estudio de 2014 del Instituto Williams de la Escuela de Derecho de la Universidad de California en Los Ángeles.

LGBT+ Y PIB

El estudio titulado “La Relación entre la Inclusión LGBT y el Desarrollo Económico: Un Análisis de Economías Emergentes” encontró que aquellos países con una mayor protección legal de derechos de personas LGBT presentan un nivel más elevado de Producto Interno Bruto (PIB) per cápita y de Índice de Desarrollo Humano.

Los investigadores se basaron en el Índice Global de Reconocimiento Legal de la Orientación Homosexual (GILRHO, por sus siglas en inglés) para cuantificar la protección de derechos de la comunidad LGBT. El estudio encontró que por cada categoría reconocida en países emergentes, en promedio, el PIB per cápita se incrementa en 320 dólares.

La investigación también reveló que la discriminación en el aspecto legal y social hacia las personas pertenecientes a la comunidad LGBT+ no solo menoscaba los derechos humanos de estas personas, sino que tiene además un efecto negativo en el nivel de desarrollo económico de una nación (Meunier, 2015).

No obstante, el alcance de los resultados no es suficiente como para establecer una relación causal entre el crecimiento económico y los derechos LGBT. Es decir, si un mayor número de derechos LGBT lleva a mayores niveles del PIB per cápita, puesto que es posible la situación inversa: que la prosperidad económica sea la que impulse una mayor inclusión de las minorías sexuales. La explicación más aceptada, es que es posible que existan efectos simultáneos en ambas direcciones.

En un ejercicio similar, planteamos la correlación entre el PIB per cápita de 2019 de más de 100 países y los comparamos con el índice de poder por orientación sexual desarrollado por V-Dem y encontramos que la relación es positiva. Por lo tanto, existe una relación directa entre la participación de las minorías y el crecimiento económico de los países.

La discriminación afecta el crecimiento

Aún con estos hallazgos, lo cierto es que, a pesar de algunos avances legales y sociales en las últimas dos décadas, las personas lesbianas, gays, bisexuales y transexuales (LGBT+) continúan enfrentando discriminación y violencia generalizadas en muchos países.

Esta discriminación y violencia conducen a su vez a la exclusión, y esta exclusión representa un importante costo financiero. Esto también tiene impactos adversos tanto en la vida de las personas LGBT+ como en las comunidades y economías en las que viven que podrían suponer miles de millones de dólares. En Serbia, por ejemplo, un estudio del Banco Mundial encontró que las personas LGBT+ experimentan resultados socioeconómicos más bajos debido a la discriminación, y la tasa de riesgo de pobreza aumenta del 16% al 20% para aquellos que sufren discriminación. Adicionalmente, de acuerdo con Meunier (2015):

A nivel individual, la discriminación a la que se enfrentan las personas LGBT resulta en menores accesos a la educación, a la salud, y al empleo, lo cual disminuye tanto la capacidad productiva de estas personas como los ingresos que estas perciben. A nivel agregado, la discriminación hacia las minorías sexuales tiene costos adicionales para un estado, por concepto de la menor productividad y del mayor costo en salud hacia estas personas, además del menor aporte económico individual que estas realizan a través del impuesto a la renta (pág. II).

En esto coincide la doctora Lee Badgett, quien ha analizado tres formas principales en las que la homofobia y la transfobia perjudican económicamente a las personas LGBT+. Primero, el mal trato en los sistemas educativos significa que las personas LGBT+ tendrán una educación de peor calidad, ya que algunos estudios muestran que tienen calificaciones más bajas, mayor ausentismo, mayores tasas de deserción y menores tasas de continuar hacia niveles más altos de educación.

Salud Física y Mental

En segundo lugar, enfrentar el estigma y la discriminación afecta la salud física y mental, como han demostrado muchas investigaciones en todo el mundo. Como resultado de los desafíos de salud y educación, las personas LGBT+ podrían estar comenzando sus carreras en la fuerza laboral con menos “capital humano”, o las habilidades, conocimientos y buena salud que hacen que las personas sean más productivas y económicamente exitosas.

Por último, la discriminación en los lugares de trabajo que reduce aún más la eficiencia de las personas LGBT, puesto que su creatividad, habilidades y conocimientos no se utilizan plenamente. Las afirmaciones de la doctora Badgett cobraron relevancia en una investigación de 2014 para el Banco Mundial, en el que estimó que en India, país donde la conducta homosexual está penalizada,y no existe legislación para la protección de las personas LGBT+, la discriminación por orientación sexual le pudo costar al país hasta 1,7% de su Producto Interno Bruto en 2012.

Para el cálculo se sumaron los costos agregados de la pérdida de productividad del trabajo y los gastos en salud. Se definió como homofobia a la violencia, medidas punitivas, despidos, discriminación, rechazo familiar, acoso escolar y presión al matrimonio heterosexual de personas en contra de la comunidad LGBT+.

Los Resultados de la Investigación

La investigación encontró que las personas dentro de la comunidad LGBT+ tienen ingresos 10% menores en comparación con el resto de la población. Asumiendo el salario como un reflejo de la productividad de las personas, entonces la economía india perdió 10% de su productividad. Es decir, alrededor de 7.700 millones de dólares. En cuanto al efecto sobre la salud, la investigación consideró tres enfermedades: depresión, pensamientos suicidas y VIH. A partir de esto, se estimó que el costo de los tratamientos alcanzó 23.100 millones de dólares. Así, el costo de la homofobia por pérdida de productividad y costos de salud suma al menos 30.800 millones de dólares, equivalente al 1,7% del PIB de India en 2012. Estudios similares en varios países indican que la homofobia y la transfobia reducen actualmente la producción económica en aproximadamente un 1%, causando una recesión permanente.

Esta estimación sería conservadora, en palabras de Badgett, debido a la falta de información. Por lo tanto sería difícil cuantificar efectos adicionales de la homofobia.

Conclusiones

A partir de lo anteriormente expuesto, se puede evidenciar que, aunque no lo parezca, los distintos segmentos de una sociedad pueden tener un impacto mesurable en la economía. Esto no debe ser de extrañar, puesto que la comunidad LGBT+ la conforman cada vez más personas, que tienen un patrón de consumo determinado y que repercute en la actividad comercial. También tienen una vida social y cultural muy amplia, cuya participación influye en la producción agregada de un país.

Las investigaciones sobre el tema sugieren que las medidas de inclusión de las minorías sexuales, aquellas que les permiten desarrollar su potencial humano y maximizar sus probabilidades de contribuir plenamente a futuro, tienen beneficios netos positivos a largo plazo.

Así pues, una mayor inclusión de las minorías sexuales puede ser potencialmente beneficiosa para los distintos países del mundo. La igualdad daría a las personas LGBT+ la oportunidad de contribuir a la economía a su máxima capacidad. Con mejor educación y salud, así como un trato más justo en el lugar de trabajo, las personas LGBT+ podrían ser más útiles y productivas. Mientras que el Estado gasta menos en atención médica y evita mayores niveles de pobreza.

En contraposición, la homofobia y la transfobia nos perjudican a todos. Excluir a las minorías sexuales no es solo una tragedia humana, sino también una herida autoinflingida a nuestras economías porque puede frenar nuestro desarrollo.

Se necesita más información

En este sentido, es fundamental contar con más y mejores estadísticas para las minorías sexuales con el fin de conocerlas y, de esta manera, con datos robustos del impacto de la discriminación, ofrecer incentivos a los encargados de hacer políticas públicas de la necesidad de abordar seriamente las cuestiones sobre LGBT+, como una forma de garantizar la protección de los Derechos Humanos y la igualdad en salud y desarrollo.

Ciertamente, estas medidas se deben implementar bajo la tolerancia, el respeto y el apego a las costumbres, partiendo del hecho de que en todas las naciones las personas son libres de escoger y decidir sus preferencias y tomar decisiones en función de ello. Pero tomando como principio que la inclusión efectiva puede abrir todo un abanico de oportunidades que pueden ser ampliamente explotadas para que la economía crezca y potencialmente proporcione más para todos.

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